domingo, 28 de agosto de 2011

Sembrar un árbol

En otras ocasiones se ha hablado de la necesidad de incorporar dentro de la gerencia, el criterio ecologicista, ya que ella tiene una cuota parte muy importante en nuestro medio ambiente. Como gerentes hemos sido formados para ocuparnos y preocuparnos de nuestros asuntos, conformando un equipo de alto rendimiento, pero de una forma egoísta, todos los esfuerzos se hacen por y para las instituciones, su personal, los países, la sociedad, pero generalmente, el medio ambiente ha sido excluido del ámbito gerencial y ahora cuando sentimos los embates de la naturaleza, hemos comenzado a tomar conciencia de la importancia de incluir en nuestro proceso, los criterios ecologicistas.

Nos hemos esforzado mucho, a veces, más de la cuenta por formar y preparar nuestro personal, pero pocas veces hemos inculcado en ellos la conciencia por el medio ambiente y el cuidado del planeta. Nos hemos preocupado por aumentar los niveles de rentabilidad, productividad y competitividad, hemos ayudado a desarrollar competencias en ellos y en nosotros mismos, para ser mejores trabajadores o gerentes. También nos hemos preocupado por ser mejores personas y por el trato al ciudadano, usuario, cliente o como quiera que le denominemos, pero sabemos poco o nada del problema de la deforestación indiscriminada, hecha en ocasiones en pro del desarrollo de nuestra empresas, industrias, instituciones y hasta de nosotros mismos como seres humanos pero sin ocuparnos de la humanidad y de la naturaleza.

Y frente a esta realidad, debemos preguntarnos, ¿Qué hemos hecho de manera responsable por nuestro medio ambiente y por nuestro planeta?, ¿hemos enseñado la importancia de cuidar nuestros bosques y nuestra naturaleza?, ¿tenemos conciencia de la importancia de sembrar un árbol?, ¿Qué pasará en un futuro cercano si cada promoción egresada de las aulas universitaria, siembra como homenaje al planeta, un árbol en cualquier bosque o sitio que pueda diseñarse a tal fin?

Para natura-medioambiente.com La reforestación urbana y de la comunidad puede marcar una diferencia en nuestras vidas. Cada uno de nosotros puede hacer una contribución personal. A medida que desarrollamos y aplicamos nuevas tecnologías para vivir mejor, muchas veces los efectos secundarios afectan adversamente nuestro ambiente natural.

Por ejemplo, en las áreas urbanas las temperaturas en el verano y los niveles de ruido son más altos que en las áreas rurales circundantes. Los problemas de contaminación del aire son mayores y el paisaje está significativamente alterado, reduciendo los beneficios de salud disponibles para nosotros cuando tenemos acceso a áreas boscosas y áreas verdes abiertas.

Los árboles ayudan a resolver estos problemas. En la actualidad el 75% de nosotros vive en pueblos y ciudades, y podemos actuar individualmente para mejorar nuestro ambiente natural sembrando y manteniendo árboles en nuestras calles y apoyando programas de reforestación en la comunidad. A través de la tecnología estamos aprendiendo más sobre los árboles, cómo estos benefician a la humanidad y cómo podernos sembrar y cuidar mejor aquellos que forman nuestros bosques urbanos, ya que ayudan a eliminar, atrapar y sostener partículas de contaminantes (polvo, cenizas, polen y humo) que pueden causar daños a los pulmones humanos. Absorben en cada acre, por el período de un año, el C02 suficiente para igualar la cantidad que se produce al conducir un auto 26,000 millas, igualmente el C02 y otros gases peligrosos y a cambio, restauran la atmósfera con oxígeno. Producen cada día, oxígeno suficiente para 18 personas.

En distintos países conseguimos hoy campañas destinadas a adoptar o sembrar un árbol, como medio para permitir la reforestación de aquellos espacios arrasados por la mano del hombre o por fenómenos naturales y en Venezuela encontramos que la iniciativa de apadrinar o adoptar un árbol, es promovida por la Fundación Colegio Experimental de Agricultura del Mundo Unido Simón Bolívar (Fundacea), institución que realiza un proyecto ambiental y educativo, que tiene como objetivo poblar con 100 mil árboles el bosque del Mundo Unido JJ Cabrera Malo, lugar que ya cuenta con 53 mil árboles sembrados. Con solo 100 Bolívares Fuertes, cualquier persona o institución, podrá adoptar un árbol para contribuir a la población del bosque, ubicado en el Municipio Pedraza del Estado Barinas, además de apoyar el funcionamiento de otros programas de la fundación como: el vivero, la escuela de carpintería y el campamento de instrucción agro ambiental dirigido a maestros y niños de escuelas rurales de la zona.

En nuestro país ya contamos con lo que se considera el bosque artificial más grande del mundo, el de uverito, entre los estados Anzoátegui y Monagas, el cual es, el paño forestal más grande del mundo plantado por el hombre, son 600.000 hectáreas de bosques de Pino Caribe. Es triste saber que muchos de nuestros conciudadanos desconocen esta realidad y que en las instituciones educativas, a cualquier nivel, no se difunda esta información.

Iniciativas como estas deben ser difundidas en nuestros espacios académicos y quienes allí hacen vida deben ser incentivados y motivados para incorporarse de manera activa en la gerencia ecológica, con responsabilidad social y con conciencia humanitaria para preservar los recursos naturales y el mundo que hemos de legarles a nuestros descendientes, por tanto debemos tratar de llevar a la práctica desde el CIDEC y en su convenio con la CIU, la posibilidad de generar el bosque CIDEC en la isla de Curazao, con el aporte humano, representado por la siembra de un árbol, por cada promoción que egrese de nuestras aulas, para contribuir de manera activa a contrarrestar los daños causados por nuestros congéneres en su afán de desarrollo indiscriminado y en la búsqueda de mayores niveles de calidad de vida.

Aún estamos a tiempo de convertirnos en Gerentes socialmente responsables y en ciudadanos del mundo libre con conciencia ecológica.