sábado, 19 de diciembre de 2015

LA GAITA ZULIANA


Esta es una recopilación de algunas fuentes consultadas para conocer un poco acerca del origen de la gaita zuliana.

Es un género musical original del estado Zulia en Venezuela, declarado Bien Patrimonial de Interés Cultural y Artístico de Venezuela. Es una composición que tiene el arte de combinar el contenido de un tema que tiene una estructura formal de estrofa-estribillo, el cual el primero es entonado por un solista y el segundo por el coro; en las estrofas se utilizan cuatro versos y en el estribillo de 4, 6 u 8 versos, ambos de métrica octosílaba, aunque pueden utilizarse combinaciones de versos. La base rítmica es de 6 X 8, 6 X 12, 6 X 14, 8 X 16, también de métrica regular e irregular, rima asonante o consonante. Es decir, que en estructura, métrica, rima y cadencia pueda ser interpretada por un conjunto gaitero atendiendo la forma tradicional en su interpretación.

Hoy en día es un género que se relaciona con la Navidad en toda Venezuela y en las comunidades de venezolanos alrededor del mundo en versiones de sus idiomas (por ejemplo español, inglés, francés, alemán, italiano, portugués y japonés entre otros). Como género musical popular se canta en grupo formado por hombres y mujeres.

Según Joan Corominas, la palabra "gaita" procede del gótico gaits (aunque aún no está muy definido), término que también utilizan las lenguas del oriente europeo (gaida en Hungría, gainda en Creta o gayda en Yugoslavia), que significa "cabra", ya que de la piel de este animal se realiza la membrana de "furro" o "furruco", instrumento emblemático de la gaita. Los temas que tratan los intérpretes de este género van desde cantos al amor y figuras religiosas hasta temas jocosos y de denuncia. El elemento político también es protagonista de mucho

En las primeras formas de gaita se conjugaron los cánticos de misa que enseñaban los misioneros católicos, la percusión de las tamboras, el característico sonido cultural del furro (un derivado de la zambomba), las maracas y la charrasca. El cuatro, derivado de la guitarra, junto a los cánticos españoles, representaba el aporte ibérico. La ejecución de los nativos aportaba el estilo definitivo a esta nueva música.

Los orígenes de la gaita zuliana no han sido establecidos con precisión, pero se supone que nació con las inquietudes republicanas del pueblo, tal vez en las primeras décadas del siglo XIX, como lo demuestran los patrióticos cantos pascuales dedicados a Ana María Campos, la patricia altagraciana azotada por orden del feroz Morales al negarse a retirar su frase lapidaria: "O capitula o monda".

Según Rafael Molina Vílchez, “La gaita zuliana, como muchas otras manifestaciones del costumbrismo latinoamericano, es mestiza. Tiene un mosaico genético poliétnico, pero su raíz es hispana, aunque la hispanidad se conserve en progresiones muy diferentes a la gaita maracaibera (llamada también gaita de furro), canto de criollos urbanos, en quienes sobrevive con fuerza, en comparación con la gaita de tambora y la perijanera, en las cuales la negritud deja una marca más intensa”.

Este estudioso del folklore señala que la gaita es española, pero que con el tiempo surgieron dos tendencias divergentes: La gaita maracaibera y las gaitas negras. Esta opinión ha generado polémicas, sin embargo es bastante compartida, ya que el término "gaita" es de raíz galaico-portuguesa: viene del gótico "gaits" que significa “cabra”, porque el fuelle de la gaita gallega se hace con el cuero del caprino.

De España a través de los Países árabes africanos llegó hasta Turquía, en cuya lengua se traduce como “flauta del pastor”, lo que estaría de acuerdo con el dibujo que encontró Agustín Pérez Piñango con la gaita Glorioso San Sebastián, que data de 1668, según documento localizado en el antiguo Colegio Nacional de Maracaibo, que trae la letra y la música en caracteres gregorianos. Sería la gaita más antigua que se conoce.

Sin embargo, otros estudiosos, entre ellos Juan de Dios Martínez sostiene que la gaita se inició con los esclavos negros en las haciendas del Sur del Lago, como protesta y evocando sus fiestas de las zonas africanas de donde provenían.

Algunos afirman que es producto del legado africano, y para otros es el resultado de la influencia española. No obstante, la opinión más popular es que se trata de la fusión de estas culturas con la indígena. Los más entendidos en la materia señalan que la gaita zuliana es descendiente de la gaita gallega, y que los primeros pobladores del Zulia organizaban parrandas donde cantaban décimas, aguinaldos, villancicos y fandangos, siguiendo el ejemplo de los colonizadores.

Tradicionalmente la gaita ha estado vinculada a la devoción decembrina por Santa Lucía en el barrio El Empedrado, y en este sentido se recuerda que cuando el Padre José Tomás Urdaneta tuvo a su cargo la parroquia, sacó del templo a los bulliciosos gaiteros. Puede decirse que desde entonces la gaita perdió el carácter religioso de que estuvo impregnada durante muchos años en la barriada empedradera, para convertirse definitivamente en instrumento de sano júbilo pascual y en el más eficaz medio de crítica y protesta de la gente humilde.

Pese a la carencia de documentación formal y oficial sobre la gaita en siglos pasados, la maraña se entreteje de opinión en opinión; pero quizás una de las más acertadas opiniones sobre su permanencia, difusión y arraigo la refiere Humberto Rodríguez en la revista: Onda Gaitera No. 1 - 1993 y es aquella en la cual se omite la indagación de su centro de origen y se describe que: “la gaita vino a definirse en lo que podemos llamar su verdadera esencia y propósito, cuando se hizo profana, cuando se fue quedando en las casas, cuando fue utilizada como vehículo de la Sátira Popular”. Allí, la fuerza de la familia apostada en los patios o solares enlosaos cobra energías para apoderarse de la gaita, la jarana, la fiesta. Los abuelos así lo recuerdan.

Maracaibo, por su condición comercial, geográfica y eje capital del estado ha visto cómo la gaita se ha arraigado en su seno. La difusión de la misma, ocurrió notablemente a principios de la segunda mitad del siglo XX por medio de la radio en su época dorada, por presentar entre otras atracciones: talento vivo. De la tecnología y la novedad del medio se sirvió indirectamente la gaita, así como otros géneros y sus autores lo hicieron: la danza, la contradanza, el bambuco y los valses. Pese a esto, debe volver a aclararse que esta situación no traduce que la gaita se originó en esta ciudad.

Para hacerlo más difícil desde la perspectiva investigativa, pero más pintoresco en el ámbito humano y anecdótico, los pobladores de los barrios “El Saladillo” y “El Empedrao” se disputan su autoría intelectual, su creación. Las casas de estas comarcas son bien características arquitectónicamente, pero también en el plano amistoso y de convivencia entre vecinos. “Empedraeros” y “Saladilleros” han mantenido, para bien de la gaita, esta lucha sobre su propiedad y origen. Muchos han sido los versos que se han inspirado y basado en el ritmo de la gaita; seducidos sus autores por el color y brillantez que esta reviste.

Dos personas muy importantes y versadas en el tema, el reconocido poeta Antonio Acevedo y el maestro compositor Saúl Sulbarán, dicen que: “los conjuntos gaiteros como los que hoy conocemos no existían”... “habían familias gaiteras que se identificaban y se hacían conocer por sus apellidos, tales como: los Arrieta, los Robles, los Ocando, los Masyrubi”; entre otros. Los gaiteros eran “la pandilla” o “la cuerdita del barrio”. Sin embargo, el argumento de los nombres es rebatible en la medida que dichas agrupaciones que como tales no funcionaban constantemente. No se tenía la preocupación de asignarle un nombre determinado al conjunto. Para identificarlos en años posteriores, la gente los recordaba relacionándolos con algún establecimiento comercial o un sitio pintoresco del vecindario donde vivieran los componentes del parrandón.

Bien entrados los años 50 y empezados los 60 del siglo XX, se hablaba entonces de la parranda de la “Cuerda Gavilanera; es decir de la pandilla de tienda “El Gavilán”, que estuvo situada en la Calle Páez de la ciudad de Maracaibo. Se habló también de la “Cuerda Pilonera”, cuyos integrantes residían en el “Empedrao” donde había una casa a la que iban algunas mujeres -comadres- a pilar maíz. Ciertamente, en 1965 “El Monumental” Ricardo Aguirre entrega a “Los Sabrosos” una gaita que le había hecho y dedicado a la “Cuerda Pilonera”.

Hay hechos muy pintorescos que certifican el carácter popular de la gaita zuliana. Lo certifica Don Antonio Acevedo en su ensayo sobre “¿Cuándo y dónde nació la gaita zuliana?” de la revista Onda Gaitera No.2- 1995: “... Al organizar la cuerda o grupo gaitero se elegía a una de las personas más estimadas del lugar, para dedicarle la gaita. El primer paso era colocar una bandera blanca en la ventana de la residencia seleccionada, la noche anterior al día elegido para formar la parranda. Esto se hacía con la finalidad de avisar al dueño de la casa para que alistara lo necesario en estos casos. Si el agasajado optaba por dejar la bandera puesta, era señal que estaba dispuesto a recibir a los gaiteros; quienes llegada la noche, no se hacían esperar e irrumpían llenos de alborozo a la puerta de la residencia escogida; allí mismo cantaban las primeras coplas, que eran como una introducción a la parranda que se avecinaba.

Hoy día, se ha establecido una clasificación de los tipos de gaita zuliana a través de la historia y se presentan a continuación:

- Gaita folklórica (desaparecida)

- Gaita tradicional modernizada

- Gaita popular

- Gaita romántica

- Otras vertientes

La temática que manejan los intérpretes de este género es infinita y va desde cantos al amor y a figuras religiosas hasta temas jocosos y de denuncia. En los últimos años, el elemento político ha sido protagonista de muchos temas; de esta manera, los gaiteros han denunciado, de una forma particular, lo que consideran injusticias cometidas contra los habitantes del país.

Tipos de Gaitas

La gaita ha evolucionado por generaciones, ganando en riqueza y complejidad, ramificándose en diferentes versiones de sí misma que conforman tipologías claramente definidas. Básicamente, la gaita se puede dividir en tipos, según su estructura musical y origen, y según su contenido literario, o "letra".

Según estructura y origen

La Gaita de Furro

Es la más conocida y difundida a nivel nacional y solía tener como temporada los meses de noviembre y diciembre. Se bajaban los furros el 18 de noviembre, día de la Virgen de Chiquinquirá, y se subían el 2 de febrero, fiesta de la Candelaria. Durante muchos años se utilizó como recurso publicitario de los comerciantes para promover sus mercancías, pero hoy día la gaita toca cualquier tópico y se utiliza como medio de protesta o de denuncia social.

Se llama gaita de furro, porque es el nombre que localmente se le da al furruco y también se le denomina gaita maracaibera, aunque algunos autores señalan que es propia de la parte norte de la región y no sólo de Maracaibo. Tradicionalmente tenía como instrumentos el cuatro, el furro o furruco, la tambora y la charrasca, pero actualmente la mayoría de los grupos urbanos han incorporado las congas, teclados y bajo eléctrico.

Tiene una estructura formal de estrofa-estribillo, el primero entonado por un solista y el segundo por el coro. En las estrofas se utilizan 4 versos y en el estribillo de 4 a 6 versos, ambos con métrica octosílaba, aunque puede utilizarse combinaciones versos. La base rítmica es de 6 x 8, aunque abundan versiones antiguas de 2 x 4.

La Gaita de Tambora

Es una tradición afro-venezolana de los pueblos de la Costa del Sur del Lago de Maracaibo, que consta de un estribillo fijo que da nombre a la pieza, en cuartetas o sextetas con distintas combinaciones silábicas. Se entona por un coro y se alterna con los versos del solista. Se acompaña con dos tambores que se llaman tambora y tamborito, el primero de mayor tamaño y más grave, y el segundo de menores dimensiones y más agudo. A ello se suma una maraca de gran tamaño que marca los compases. Por lo tanto la gaita no tiene soporte armónico para el canto y muchas veces se incorpora un clarinete que realiza interludios llamados revoleos. Se suelen tocar en diciembre y enero, en las casas de familia o en las calles.

La Gaita Perijanera

Este ritmo de gaita ya no se toca en la actualidad. Se tocaba en las fiestas populares tradicionales de los municipios perijaneros, en diciembre y en enero, en honor a San Benito, para bailarla en las casas de familias devotas como pago del cumplimiento de una promesa. No se reduce a un tipo de pieza musical sino que es una suite con cuatro secciones diferentes: gaita, sambe, guacharaca y chimbanguele. La gaita es de métrica binaria y con estrofas sucesivas, donde el solista va cantando los versos de una cuarta de dos en dos con repetición por parte del coro de cada uno para cantado. Sigue el sambe que es instrumental, la métrica cambia a 6x8. La guacharaca consta de un estribillo fijo que canta el coro y que se alterna con las estrofas del solista, con métrica de 6x8 y está en modo mayor pero con otra progresión armónica. Por último, el chimbanguele, que difiere de la tradición de los tambores afro-venezolanos del mismo nombre, está en ritmo binario y el canto es exclusivamente coral en modo mayor. Esta tradición se acompaña de cuatro, maracas, charrasca, tamboras y furros

La Gaita de Santa Lucia

Es una pieza musical de motivación religiosa en torno al culto a Santa Lucía y el día central para interpretarla es el 13 de diciembre. Tiene una estructura musical preestablecida sobre la cual intervienen los cantadores.

Las estrofas son cuartetas de ocho sílabas y se entonan en alusión a la Santa y al entorno festivo, en forma improvisada. Se acompaña el canto con el cuatro y las maracas, pero se pueden sumar una tambora y un furro. Según Rafael Molina Vílchez este último tipo de gaita no es diferente en esencia a las gaitas negras y llegó a Santa Lucía desde el Sur del Lago, en las piraguas.

Tipos según Contenido Literario

La Gaita Costumbrista

Esta gaita le canta al pasado, a los personajes y costumbres que le dieron la identidad regional al zuliano, y que son estampas de un Maracaibo que sólo vive en memorias

La Gaita Protesta

A través de este tipo de gaita, se expresa la molestia y sentimiento de insatisfacción del ciudadano común ante los desmanes de un gobernante.

La Gaita Chiquinquireña

Dedicada a alabar a la patrona de los zulianos, la Virgen de Chiquinquirá (La Chinita). Según la tradición la Virgen llegó a las costas maracaiberas en un pequeño cuadro que recogió una humilde lavandera (cuando las aguas del Lago eran dulces y limpias) y la llevó a su casa en el barrio “El Saladillo” y allí se iluminó, se produjo el milagro. Su día es el 18 de noviembre pero los gaiteros acostumbran a cantarle toda la noche del 17, lo que se denomina el amanecer de feria de la chinita.

La Gaita Parranda

Es la gaita festiva, de alegría y celebración. Son rápidas, de letras picarescas y motivos fiesteros. Suele ser tocada al final de las presentaciones para llevar la alegría y emoción al máximo

La Gaita Romántica

Nacida en los años 70, la gaita romántica es una forma de serenata zuliana. Generalmente está compuesta, como los otros tipos de gaita, por un estribillo con tres versos octosílabos, excepto algunas composiciones libres de autores como Luis Ferrer o Neguito Borjas. Suele orientarse a la conquista de la mujer soñada a través del verso gaitero, aunque muchos ortodoxos de la gaita no la consideran como tal.

La Gaita Tamborera

Musicalmente es diferente: rompe en compás 2/4 con trecillos, se mide a 4/4 y cambia su síncopa. Se parece más a la salsa, son cubano o chimbangle, que a la tradicional gaita de furro. Tiene su origen en la población negra de la costa oriental del Lago de Maracaibo y es producto de la fusión de la gaita de furro y el chimbangle a San Benito. Buena parte de sus letras están dedicadas al santo patrón de color que es venerado es Cabimas, Mene Grande, Palmarito, Bobures y el sur del Lago

Es una tradición afro-venezolana de los pueblos de la Costa del Sur del Lago de Maracaibo, que consta de un estribillo fijo que da nombre a la pieza, en cuartetas o sextetas con distintas combinaciones silábicas. Se entona por un coro y se alterna con los versos del solista. Se acompaña con dos tambores que se llaman tambora y tamborito, el primero de mayor tamaño y más grave, y el segundo de menores dimensiones y más agudo. A ello se suma una maraca de gran tamaño que marca los compases. Por lo tanto la gaita no tiene soporte armónico para el canto y muchas veces se incorpora un clarinete que realiza interludios llamados revoleos. Se suelen tocar en diciembre y enero, en las casas de familia o en las calles.

La Gaita Crónica

Es la que cuenta los sucesos que Venezuela y el Zulia han vivido. Narra, por ejemplo, la llegada del hidro-avión al Lago de Maracaibo, o la epopeya de Alonso de Ojeda.

Instrumentos Gaiteros Ancestrales

El Furro: es un membranófono de golpe indirecto, constituye el instrumento líder en la interpretación de la "Gaita de Furro" o "Gaita Zuliana"; su introducción al estado Zulia y a Venezuela fué obra de los conquistadores hispánicos, bajo el nombre de "Zambomba".

El Furro o Mandullo, como se le llamó hace varios años, es uno de los elementos en los que se basan, quienes defienden el origen hispánico de la Gaita, ya que es igual a un instrumento español conocido como "Zambomba", el cual originalmente no pertenecía a los cantos de la Gaita, sino que fue introducido por los religiosos, cuando infiltraron la Gaita, los cantos de Villancicos que se acompañaban con "Zambomba y Almírez".

Para su construcción en lo que a la Región Zuliana se refiere, cualquier recipiente y de casi cualquier material era utilizado para ello, desde barrilitos de madera en los que se envasaba el vino y las tachuelas hasta en los que tenían los clavos y los sombreros.

El Cuero del Furro:

Se utilizaba el de varios animales, aunque los más usados eran los de gato, chivo, cabra, carnero y venado. Este cuero era sometido a un tratamiento previo que consistía en salarlo y secarlo al sol, luego era sumergido en un envase de agua de cal para librarlo de los pelos, se le amarraba la "Espiga" de madera, se ajustaba al aro y este se colocaba en la boca del cilindro o del Furro, el arco era de madera o un "Bejuco" que reuniera las condiciones de ser fuerte, resistente y flexible, por este arco se pasaban unas cuerdas, que se entrelazaban con un arco similar que se colocaba en la parte baja del Furro.

La Espiga:

Es una de las partes del Furro, constituida por una especie de espoleta de madera de "Curarire" o de otra madera aparente, se localiza en el centro del cuero y va atada fuertemente por dentro del Furro y en ella se encaja la "Verada".

La Verada:

Es la estirpe de la flor de una Graminea (Caña Brava), muy liviana con un espesor característico y una longitud que oscila entre 0.80 y 1.20 mts.

El Portafurro:

No era otra cosa que una cinta de tela, cuero o mecate, que permitía desplazarse con el instrumento sin problemas, con este debajo del brazo.

Las Maracas:

Instrumentos acompañantes por excelencia, presentes en casi todos los grupos musicales y folklóricos de nuestro país del cual se puede asegurar sin temor a equivocarnos, que la Maraca es uno de los instrumentos más antiguos que el hombre haya podido utilizar, ya que en forma de vaina, cuando está seca y las semillas se libran de la parte carnosa en el interior de la misma, tenemos una Maraca, ejemplo, la vaina de la mata de Acacia.

La Maraca es un idiófono de golpe indirecto fabricado con el fruto del árbol llamado popularmente "Taparo".

Para transformar el fruto en Maraca, se le sacaba la "Tripa", que no es más que la masa vegetal en donde se encuentran insertadas las semillas del Taparo, esto se hacía por dos agujeros, uno en cada extremo, se raspaba y lijaba cuidadosamente y se pintaban con llamativos colores, en el interior se le introducían municiones de plomo, perdigones de acero o semillas de "Capacho", dependiendo del material utilizado determinaba la intensidad del sonido en el uso del instrumento; por los agujeros ya mencionados se introducía el palo que servía de mango para tocar el instrumento y como toque final en la parte sobresaliente del palo y en la parte posterior del mismo, se le agregaban lazos y pequeñas cintas multicolores.

El Cuatro:

Este cordófono compuesto, es uno de los instrumentos que con preferencia es utilizado en los ritmos folklóricos y populares en todo el territorio nacional.

El Cuatro, es el instrumento musical líder en la interpretación de la Gaita Zuliana. Es una especie de Guitarra pequeña de cuatro cuerdas, traído por los españoles a nuestra América y a España llevado por los árabes, construido de madera y que técnicamente se afina así: LA, RE, FA sostenido, SI.

La Charrasca:

Es un idiófono de frotación, es un instrumento acompañante, es sin lugar a dudas una modificación o transformación del instrumento original indígena a otro de similar forma y características, logrando con ese cambio un instrumento más consistente y duradero y con un sonido metálico más alegre y sonoro.

Las más antiguas Charrascas de metal que tengamos conocimiento, consistían en un tubo de bronce, con un diámetro de pulgada y media aproximadamente y unos 20 centímetros de largo, una abertura longitudinal con ranuras que cruzan esta abertura, éstas ranuras encierran entre sí, una prominencia o aristas metálicas que al ser frotadas por el clavo o varilla de metal, produce el sonido característico de este instrumento el cual varía en intensidad de acuerdo a la forma en que se coloquen los dedos en el instrumento, generalmente era tocada por los hombres. En la actualidad son fabricadas en acero inoxidable y su tamaño es hasta de 40 centímetros de largo y un diámetro de dos pulgadas.

La Tambora:

Es un membranófono de acción directa y de reciente inclusión como instrumento básico en la interpretación de la Gaita de Furro. Antes del año 1960 sólo esporádicamente se sumaba a la instrumentación tradicional, el Tambor, como se le llamaba en otros lugares del País y de América Latina, es si se quiere, el instrumento folklórico más ampliamente difundido por todo el continente y su presencia es imprescindible en cualquiera de sus variadas formas y concepciones en casi todas las agrupaciones populares y orquestadas de que se tengan conocimiento.
El ejecutante gaitero de la Tambora, efectúa con dos palitos redondos de madera dura, un rápido toque sincronizado en la zona del cuero del instrumento y en el aro de madera, antiguamente sólo se golpeaba en el cuero, con lo que se obtenía una atractiva combinación de sonido, de estimulante y cordial efecto.

Los Instrumentos Gaiteros Tradicionales

El Furro:

Es un membranófono de golpe indirecto. Constituye el instrumento líder en la interpretación de la gaita y es descendiente directo de la zambomba española. Consiste en una especie de tambor hecho con cuero de animales con una espiga localizada en el centro del cuero y atada fuertemente por dentro del furro. En ella se encaja la "verada", estirpe de flor de gramínea muy liviana y con un espesor característico y una longitud que oscila entre 0.80 y 1.20 mts.

Las Maracas:

Instrumentos acompañantes por excelencia, presentes en casi todos los grupos musicales y folklóricos de Venezuela. Es uno de los instrumentos más antiguos que el hombre haya podido utilizar. Es un idiófono de golpe indirecto fabricado con el fruto del árbol llamado popularmente "Taparo".

El Cuatro:

Este instrumento de cuerdas es utilizado en los ritmos folclóricos y populares en todo el territorio nacional. El cuatro es el instrumento musical líder en la interpretación de la gaita zuliana. Es una especie de guitarra pequeña de cuatro cuerdas, traído por los españoles a América y a España por los árabes.

La Charrasca:

Es un idiófono de frotación acompañante, es sin lugar a dudas una modificación o transformación del instrumento original indígena a otro de similar forma y características, logrando con ese cambio un instrumento más consistente y duradero y con un sonido metálico más alegre y sonoro. En la actualidad son fabricadas en acero inoxidable y su tamaño es hasta de 40 centímetros de largo y un diámetro de dos pulgadas.

La Tambora:

Es un membranófono de acción directa y de reciente inclusión como instrumento básico en la interpretación de la gaita. Antes de 1960, su uso era esporádico. El ejecutante gaitero de la tambora, efectúa con dos palitos redondos de madera dura, un rápido toque sincronizado en la zona del cuero del instrumento y en el aro de madera, con lo que se obtiene una atractiva combinación de sonido de estimulante y cordial efecto.

Entre los precursores de este género musical destaca principalmente Ricardo Aguirre, conocido como El Monumental. Aguirre marca la historia de la Gaita en un antes y un después. Entre sus muchas colaboraciones destaca el que es considerado por muchos como el himno del género: La Grey Zuliana, además de varias canciones que marcaron un hito en la gaita zuliana como: Ronda Antañona, Tiempo Gaitero, Maracaibo Marginada, La Pica Pica, La Bullanguera, La Sandunguera, La Parrandera, La Vivarachera, La Gaita del 65, La Centralización, Decreto Papal, Dos Madres Antañonas, entre otras.

Otras figuras que han destacado en la interpretación de la gaita zuliana son Abdénago «Neguito» Borjas, voz líder de la agrupación gaitera Gran Coquivacoa agrupación que ha evolucionado incorporando nuevos instrumentos como trompetas, saxofón, trombón y otros que adornan la gaita y la han hecho más bailable y exportable, entre los temas impuestos por este intérprete destaca Sin Rencor, tema que trata del tema de la separación de parejas. Otro que destaca es la Gaita Onomatopéyica que carece de letra, aun cuando es cantado.

Capítulo aparte merece el cultor popular Astolfo Romero, cantante, compositor, director musical, actor, historiador gaitero, uno de los grandes defensores de la gaita tradicional. Estuvo en varios conjuntos gaiteros entre los que destacan: Gaiteros de Pillopo, Cardenales del Éxito, Maragaita y Gran Coquivacoa; antes de fallecer dejó grabada una gaita a dueto con Betulio Medina llamada Ave Cantora, con el conjunto “Los Chiquinquireños”, es una oración a la Virgen de Chiquinquirá, pieza compuesta originalmente para ser cantada por Betulio Medina, la cual dejó grabada en maqueta momentos antes de su fallecimiento. Sin embargo, la calidad tan perfecta de la grabación permitió luego la edición de una copia dejando su voz original para deleite de los coleccionistas y amantes de la gaita.

El amor no queda por fuera, siendo sus grandes exponentes desde el mismísimo Ricardo Aguirre, Enrrique Gotera, Fernando Rincón, Chavín, Lenín Pulgar, Argenis Sánchez, entre otros, apalancados con grupos como el más romántico de todos Amor y Gaita de la mano de su guía y compositor Lenín Pulgar, El Grupo Rincón Morales con el Negro Rincón, El Gran Coquivacoa con Neguito Borjas. Se recuerdan algunas de ellas como: y tuve que amarte en silencio, la dulce esperanza mía, nunca es tarde para amar, eternamente tuyo, sin rencor, entre otras destacadas por su pluma y musa inspiradora.

Fuentes consultadas a las cuales reconocerle crédito:
Historia de la gaita zuliana
Wikipedia
lagaitadelzulia.blogspot.com/p/zulianidad.HTML
gaitasenlavereda.com/ahistoriag.htm