domingo, 27 de enero de 2013

RETOS 2013

Comienza el 2013 de manera bien agitada, la ausencia del Presidente para asumir el nuevo mandato presidencial y la sentencia del TSJ, colocaron pesadez en el ambiente y en medio de ese clima de incertidumbre debe desenvolverse la vida del país, con afección directa hacia lo público, lo privado y lo personal. La situación político económica hace mella en todos los actores del quehacer nacional y del internacional. Algunas naciones estados y sus personeros, han mostrado preocupación por lo que sucede en el país, otras lo han avalado y esto conlleva más incertidumbre a la cotidianeidad del venezolano.

Algunos actores políticos han comenzado de manera abierta la campaña electoral, ya que aseguran, debe producirse una nueva elección presidencial, otros lo hacen con mayor bajo perfil o de manera soterrada. La devaluación y el paquete de medidas económicas que debe aplicarse y que se le endilgó al candidato opositor en las pasadas elecciones, se hace impostergable, lo que se está midiendo es el costo político consecuencia de esas medidas. Por supuesto que el ciudadano de a pie se pregunta, ¿Qué se hizo la mayor riqueza de la historia venezolana, representada por los petrodólares?, ¿Por qué los administrados deben pagar las torpezas e incapacidades de los administradores?

En medio de ese panorama debe continuar la función, sin credibilidad sobre la información presentada y sobre la situación de país, en medio de la incertidumbre para el pequeño empresario, el emprendedor, la banca, la industria, el comercio, el agro y toda la actividad productiva del país. Sin embargo, como debemos seguir siendo parte de la solución y no del problema, tenemos que seguir adelante, poniendo en práctica imaginación y creatividad.

Comenzamos a ver las oportunidades donde otros ven los problemas y hemos comenzado a recorrer el país, para llevar nuevas propuestas educativas y nuevas formas de abordaje de las oportunidades planteadas. La educación debe reinventarse en situaciones como estas y aprovechar la incertidumbre para generar nuevos modelos que den respuesta a estas situaciones y que coadyuven a lograr el sueño de la Venezuela que nos merecemos.

Apostamos a un constructivismo práctico y no teórico conductista que permita que los participantes de las actividades académicas se sientan en una verdadera escuela de negocios, que les provea en primera instancia saberes y competencias y como fin ulterior la posibilidad de titularse, lo cual obliga a la universidad, sus actores activos y pasivos, sus usufructuarios y las propias autoridades educativas del país a entender la necesidad de permitir formas novedosas en el campo universitario, algunas de las cuales ya se aplican con muchísimo éxito en otras latitudes y que permiten combatir la titularitis que como mal endémico ha transfigurado el deber ser de la universidad o de las instituciones educativas a este nivel.

Debemos dejar atrás esa realidad tergiversada y apostar por los nuevos modelos, debemos atrevernos a formar profesionales distintos, que se desempeñen con éxito en las diversas actividades de la vida y en las distintas áreas del saber. Debemos egresar de los espacios académicos, verdaderos gerentes y no estudiantes titulados con un amplio bagaje de teorías, que sin saber cómo aplicarlas ni donde aplicarlas, deambulan por el mundo. Las nuevas generaciones nos lo demandan y la burocracia y los entes burocráticos, la más de las veces pseudo controladores del mundo universitario, no pueden impedir ya estos cambios.

Las redes sociales se constituyen en estos casos, en los verdaderos instrumentos de la globalización y ya ni los países donde imperan los regímenes totalitarios y dictatoriales pueden impedir que se conozca la nueva realidad y el éxito de los nuevos modelos.

Por supuesto que habremos de seguir escuchando las voces agoreras de aquellos personeros de la vida universitaria que se quedaron enclaustrados en la vieja universidad, en la capsula del tiempo, esperando que en algún momento del no muy lejano futuro, alguien los redescubra, pero no para lo que ellos quieren, sino para mostrarle al mundo el ejemplo de la vieja universidad, esa que le legó muchísimas cosas buenas y oportunidades al mundo de la época, pero que no se reinventó a sí misma y por tanto quedó como el vívido ejemplar de la historia universal que debe reposar en los anaqueles de las viejas bibliotecas y que será consultado cuando tengamos la oportunidad de consultar los errores que no debemos volver a cometer.

Para lograr los cambios demandados, se debe apostar al talento humano, a redefinir la labor de los docentes, pero también el perfil de entrada de los participantes y se configura así la cadena que de manera descendiente, continua y cíclica debe configurarse para lograr el insumo de entrada que permita al sistema educativo lograr la excelencia que durante siglos ha buscado.

La flexibilización del currículo y de los cursos que conforman los programas que administran las distintas casas de estudios, su engranaje con el sector socio productivo y una nueva ética empresarial deben perfilar al nuevo mundo universitario. La autonomía y le experimentalidad deben evaluarse y redefinirse, para evitar la obsolescencia prematura de las instituciones, sus programas y el talento humano egresado de ellas. Los equipos de alto rendimiento conformados como unidades de negocios dentro de los espacios académicos, deben sustituir a la vieja forma del estudio individual o grupal, esa que no ha permitido hasta ahora, el libre accionar del pensamiento en la multidisciplinaridad, ya que continúa atado a la vieja figura del profesor autoritario, sin experiencia en el campo laboral, ya que toda su trayectoria profesional ha discurrido entre las paredes de esa vetusta aula de clases y su concepto errado como espacio para compartir saberes.

El cambio no es bien avenido en este mundo tan cerrado, que se contradice con el deber ser de la apertura que debe significar el claustro. El longevo concepto debe ser archivado y darle paso a nuevas formas organizativas que den respuesta a las demandas de la nueva generación de docentes, a la nueva visión que ellos encarnan y a la semejanza con el mundo real. La otrora universidad, debe dejar de ser el espejo de un mundo ya desaparecido o en vías de extinción y la nueva institución debe prepararse para abordar con éxito, el nuevo modelo de mundo competitivo, globalizado, tecnificado y socio aplicado, para lograr mayor calidad de vida a la sociedad.

Siempre habrá resistencia, algunos tiene visiones distintas, ninguna puede ser negada, todas deben ser respetadas, pero debemos estas conscientes que el modelo actual está agotado, ya no responde a las exigencias que se les hace, ni a la formación de profesionales acordes a las exigencias personales y profesionales del los tiempos que hoy transitamos, ya ni los estudiantes son contestatarios ni protestantes, 2 hechos que los caracterizaban por encima de cualquier otro. Eso es un claro indicador del agotamiento del viejo modelo y debemos rescatar la protesta, respetuosa y bajo el imperio de la ley claro está, pero protesta de los nuevos actores, por la nueva visión y por un mundo mejor. Los ideales de la lucha estudiantil y de la propia universidad, deben ser relanzados para que podamos oler y palpar el futuro, para poder seguir soñando y para poder morirnos en paz. Algunos no podrán hacer esto último, por no haber cumplido con los cambios prometidos ya que una vez llegados al poder, traicionaron a los que en ellos creyeron y a sus propios ideales, la enfermedad del poder los engulló

Cambiar si, destruir no. Actores políticos han confundido en la historia contemporánea y en la reciente el cambio, con la destrucción de las instituciones y lo que ellas representan. Debo dejar claro que rechazo de plano todo tipo de violencia y destrucción y más cuando ellas son usadas con fines personalistas para aferrarse al poder y tratar de cambiar la sentencia de la transitoriedad del mismo. Me pronuncio por el cambio como consecuencia de los avances de esas mismas instituciones que hoy aupamos a reinventarse y los frenos generados al cambio y desarrollo cuando no respondió como se esperaba. La institucionalidad debe ser preservada y las autoridades de estas, deben entender las necesidades de esta nueva sociedad y sus características para poder darle respuestas oportunas.

Los retos, los habremos de asumir con mentalidad de lucha y visión de triunfadores y las adversidades no habrán de amilanarnos.

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