domingo, 26 de junio de 2016

LA ÉPICA GESTA DEL VENEZOLANO DEL SIGLO XXI


Desde tiempos inmemoriales hemos escuchado historias, cuentos de camino, anécdotas y muchas otras cosas más del ideario popular y entre otros se nos ha machacado la idea que el venezolano es flojo, reposero, conformista, pedigüeño, igualado, entreguista y otra serie de epítetos con los cuales hemos sido etiquetados. Es cierto que algunos compatriotas pueden entrar en estas categorías y otros en la de enchufados, sindicaleros y reposeros. Puede ser verdad porque de todo hay en la viña del señor y hay que estar en los zapatos de los demás para entender porque, a veces el precio es una bolsa de comida o una dádiva cualquiera. No soy juez natural de nadie para criticarle sus acciones y/o decisiones tomadas y tengo amigos en todos los bandos que se identifican y actúan en la realidad socio, histórica y política de la Venezuela actual.

Pero indudablemente tengo que renegar de las generalizaciones que nos quieren tildar de manera errónea como un pueblo sin futuro y sin destino labrado con base en el esfuerzo propio, la lucha diaria y el temple forjado de nuestros hombres y mujeres, representados por jóvenes, adultos y ancianos que salieron en masa y sin temor, a demostrarle al mundo entero que si podemos forjarnos un futuro mejor, sin la intervención armada o económica de ningún otro país. Demostrarle al mundo que no necesitamos tutelaje de ninguna potencia de cualquier continente, ni de ningún ejército enviado desde alguna isla del caribe.

Hemos logrado demostrarle al mundo que conocemos nuestra constitución, la que alguna vez nos vendieron como la mejor constitución del mundo pero que resultó no ser así, ya que si en realidad lo hubiese sido, no hubiese habido necesidad de reformarla a los tan pocos años de haber sido promulgada, tampoco habría sido necesario violarla tantas veces como el mundo entero lo ha visto y de paso las violaciones han sido cometidas desde las más altas esferas. Aunque no nos guste, tenemos que concluir que esa gran constitución se nos convirtió en una simple entelequia.

La imagen que se ha querido vender de un pueblo doblegado por el hambre y la doctrina política que ha aplicado estrategias ya vistas en otros tiempos y otras latitudes por gobiernos totalitarios, para hacernos arrodillar y agradecer las migajas alimenticias que se nos quieren brindar, ha sido contundentemente derrotada por la actitud asumida por millones de compatriotas, que en uso de los derechos constitucionales han cumplido todos los legales e ilegales pasos que se han impuesto para activar el referendo revocatorio.

Hemos visto como en contravención a la “mejor ley y sistema electoral del mundo” que consagra el sistema automatizado para nuestras elecciones, los pasos para activar un derecho constitucional, son manuales y amañados: vaya a firmar y coloque su huella digital en un papel (primer obstáculo superado), que después le haremos verificaciones manuales y anularemos las solicitudes basados en tecnicismos ridículos, como el hecho que se escribió de manera incorrecta el nombre del presidente o el cargo del mismo, o su huella tenía mucha o poca tinta, sin embargo, finalizada la fase de las triquiñuelas, (segundo obstáculo superado), incorporaron a manera de magos, es decir, sacado de la chistera, un lapso de arrepentimiento para que la gente “asustada por las presiones ejercidas”, procediera a retirar su firma. Tremenda sorpresa, solo algunos pocos compatriotas a los cuales si los afectó la presión (nuestro sincero respeto a ellos), fue a retirar la firma (tercer obstáculo superado).

Ahora, vuelva a repetir el proceso pero esta vez automatizado (cuarto obstáculo superado), que aunque utilicemos la tecnología, no podemos saber en tiempo real, si de verdad su huella, es su huella y por lo tanto, después tendremos que aplicar procesos manuales para la revisión de los procesos tecnológicos automatizados previstos en la mejor ley electoral que la historia y la galaxia hayan podido ver o imaginarse, esa misma tecnología que logró validar 10.000.000 de firmas en tiempo record y sin error alguno para solicitarle a Obama la derogación de su decreto (que por cierto, ¿Qué efecto habrán tenido estas firmas?), sin embargo nosotros, los venezolanos, tendremos que esperar hasta el 26 de julio, más de 1 mes, para saber el resultado de la validación de tan solo algo más de 400.000 firmas, gracias a la aplicación de procesos manuales subjetivos sobre los procesos automatizados objetivos que son los que le dan validez y fiabilidad al proceso y poder saber si se superó el quinto obstáculo. ¿Libro Guinness?

¿Será que alguien en su sano juicio puede entender como es un sistema automatizado basado en procedimientos manuales subjetivos, impuestos por mentes retorcidas que demuestran falta de apego al juramento alguna vez realizado?, ¿Valdrá tanto el poder que se coloca en juego la estabilidad de un país y la vida de sus ciudadanos por unas cuantiosas prebendas pero que los colocan al margen de los derechos humanos con sus lógicas consecuencias?, ¿Será que la estupidez de los estúpidos cree que en realidad vamos a estupidizarnos para creer tantas estupideces?

Ante todos los obstáculos colocados, los diseñadores del proceso y sus asesores, jamás se imaginaron que se encontrarían con un pueblo organizado, harto de las ofensas, lenguaje soez, imposiciones, violaciones constitucionales, autoritarismos, corruptelas, saqueo del patrimonio público, entreguismos a potencias y países extranjeros, endeudamiento del futuro del país, hambre, muerte, falta de seguridad, escasez, falta de medicamentos, pérdida de puestos de trabajo, cierre de empresas, desaparición de las reservas monetarias y del oro que antes existió (porque ya desapareció), narcotráfico, cadenas inútiles para tratar de vendernos un país de comiquitas y un sinfín de etcéteras no menos importantes pero dignos de otros escritos y escritores.

La “mejor ley electoral de la galaxia” y las normas y procedimientos derivados, establece que para los procesos propios manejados por su ámbito de acción y en este proceso de validación de ese 1% que permita hacerles entender, que es verdad que queremos activar un proceso que conlleve a la realización de un referendo revocatorio consagrado en nuestra constitución, se debe colocar una máquina captahuellas por cada mil habitantes, pero solo se colocaron 300 máquinas cuando correspondía instalar 1350, pero esto no fue impedimento para alcanzar el logro previsto. El venezolano se armó de paciencia, tomó su botellita de agua, envolvió su pedacito de pan junto con su chuchería y se fue a hacer su cola, a buscar una colita que lo trasladara en turismo interno a otro sitio de validación menos saturado de compatriotas y de esta manera administrar el tiempo para lograr la meta necesaria. El “blindado mejor sistema del orbe terráqueo”, no permite que un proceso nacional sea cumplido en el territorio nacional sino en el territorio regional, es así como la pequeñez y estrechez de esas mentes “prodigiosas”, establece en un ejercicio de minimalismo, el sitio donde debe cumplirse un proceso nacional que al parecer no es nacional, porque el Presidente no es Presidente de Venezuela, sino de los Municipios que conforman los Estados que a su vez conforman a Venezuela.

Además, las captahuellas y sitios de validación fueron colocados de manera discrecional por parte del ente encargado, en los sitios más recónditos e inhóspitos, alejados de los centros dónde la recolección de firmas fue mayor, dónde se pudiese percibir una sensación de poca seguridad o dónde los servicios públicos tengan mayor porcentaje de inestabilidad (sinónimo además de la mala gestión realizada por los entes públicos dedicados a tales menesteres). Hasta ahora ningún obstáculo, ninguna triquiñuela, ninguna decisión tomada en contra del proceso iniciado, ha podido doblegar ni va a doblegar la voluntad del venezolano.

Trancaron las vías utilizando el brazo armado, nos vamos a pie, pedimos cola, nos vamos en camión, pasamos por la trocha, atravesamos el río. Realizaron ecocidios al talar de manera indiscriminada árboles cuyo único pecado fue ayudar a la conservación del ambiente en el mejor país del mundo, se apartan los troncos con el esfuerzo unido de los ciudadanos que van a hacer respetar sus derechos constitucionales y se denuncia el delito. Prendieron fuego a la basura y a neumáticos en desuso en medio de las vías por donde debíamos transitar, se apaga el fuego con tierra, con agua, con nuestras camisas o lo que podamos usar y se limpia el camino para continuar la marcha hacia el alejado centro de validación.

Llegaron en carros, autobuses, camiones, mototaxis, en curiaras, en canoas y hasta a lomo de mula, caminando, en sillas de ruedas, en camillas, con sus sondas, cargados, apoyados, con bastones, con muletas, con hambre, con sed, con frio, bajo la lluvia, bajo el sol, soportaron horas de pie, descansaron y durmieron en el piso, viajaron a ciudades distantes, se apoyaron sin conocerse, se hicieron amigos, durmieron en el sitio de validación y amanecieron en la cola, pero no desfallecieron, se mantuvieron incólumes, sacaron fuerzas de la rabia y la impotencia y se convirtieron en los héroes de esta Venezuela que hoy libra una nueva batalla por su liberación. Ejemplos para sus familias, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, desconocidos que los vieron dar lo mejor de sí y permanecer incansables en pos de la Venezuela que nos merecemos y con la que soñamos para las nuevas generaciones. Las degeneraciones no pudieron con ellos, no pudieron con el pueblo, no pudieron con la voluntad de cambio, no pudieron con los sueños.

En este punto tenemos que ser coherentes con la acción y el pensamiento y honrar a quien honor merece, gracias, muchas gracias a los genios diseñadores del proceso de validación y ubicación de captahuellas, porque nos han permitido conocer parajes, paisajes y personajes de una Venezuela que para muchos es desconocida. Gracias por permitirnos conocer esos vastos territorios y la hospitalidad y solidaridad del venezolano que algunos creían perdida. Gracias por recordarnos porque somos el mejor país del mundo. Gracias por permitirnos estrechar lazos y unirnos en una sola voz. ¿Será que el turismo como actividad económica y social deberá ser asumido por el CNE?

La historia está en pleno desarrollo, pero la épica del venezolano quedó totalmente demostrada en esta histórica y accidentada jornada, que no describe la realidad de ese pueblo afable en contraposición de la violencia inducida por algunos estratos alejados de la realidad y conoceremos el resultado de lo que habrá de escribirse respecto a esta página de la historia en unas pocas semanas y a riesgo del azar, estamos seguros que será favorable a Venezuela y a su pueblo.

No se le puede pedir dignidad a quién antepone sus intereses personales a los intereses del pueblo, pero nos queda la esperanza que prive el sentido común y algo de la educación recibida, ya que mañana deberán explicar a sus nietos porque fueron participes del intento de destrucción del mejor país del mundo y la división del pueblo más alegre del universo pero además deberán explicar de manera convincente, porque fueron tan incompetentes que fracasaron en el intento.

Este pueblo noble, trabajador, este país honesto, solo quiere paz, oportunidades de trabajo y la posibilidad de ir al mercado y comprar lo que quiere y no lo que consigue o le imponen. Este pueblo alegre sabe y está consciente que las arepas de yuca, de plátano, de ñame, de ocumo o de cualquier otro tubérculo, son sabrosas y saludables, pero quiere comer arepas hechas con harina PAN, Este pueblo incansable sabe que el aceite vatel y el diana son buenos, pero quiere maceite para sus empanadas y ensaladas. Este pueblo madrugador quiere tomase su café el peñón para ir a trabajar alegres y con ganas de contribuir al desarrollo nacional.

Este pueblo no quiere ni cree en guerras económicas, ni militares, ni estratosféricas, ni de las galaxias. Este es un pueblo de paz que quiere que los dólares ¿donados? a los perros de la guerra en compra de equipos inservibles para guerras imaginarias e inutilizables contra el pueblo, sean invertidos en hospitales, medicinas y tecnología médica y educativa y seguirá sorteando cuanto obstáculo sea colocado en su camino para conseguir la paz y la felicidad de sus habitantes, aprenderá de sus errores y enviará al ostracismo político a esos que intentaron, sin conseguirlo, destruir nuestra herencia libertaria y entregar nuestro país como colonia a algún otro estado nación.

Viva Venezuela, mi patria querida y su pueblo honesto y trabajador, capaz de reconocer y corregir los errores históricos cometidos y de relanzar la nación hacia el destino correcto para el logro del futuro merecido. Honor a todos los venezolanos de bien y con visión de futuro y valores familiares que creen en esta tierra bendita y donde cabemos todos sin exclusión como lo era antes del desafortunado proceso electoral de 1998. Saldremos victoriosos de esta nueva gesta épica por la independencia.

sábado, 28 de mayo de 2016

LA CRISIS DEL VENEZOLANO

La palabra crisis nos representa una connotación negativa o de negatividad, sobre todo en este 2016 plagado de situaciones adversas que han  generado situaciones de impacto psicológico adverso en muchas personas, producto de la violencia, los excesos, informaciones encontradas y contradictorias, escasez, hambre, desabastecimiento, hiperinflación, devaluación, falta de seguridad y otros tantos factores que hacen a la cotidianeidad un campo de guerra diaria que nos obliga en términos de supervivencia.

Sin embargo para ilustrarnos un poco, vamos primeramente a revisar el origen etimológico de la palabra crisis: “crisis” viene del griego, donde encontramos exactamente el mismo término (“κρίσις”): con el significado de “separación”, “distinción”, “elección”, “discernimiento”, “disputa”, “decisión”, “juicio”, “resolución”, “sentencia”.

En principio, esta palabra no tiene un significado negativo. La crisis es el momento en que la rutina ha dejado de servirnos como guía y necesitamos optar por un camino y renunciar a otro. Naturalmente, esta decisión ha de hacerse de un modo prudente, teniendo en cuenta las consecuencias de cada alternativa. Por eso es necesario elegir con criterio, otra palabra griega que aparece en este contexto (“κριτήριον”, “criterion”) con el significado de “tribunal de justicia”. Como es obvio ningún tribunal debe dictaminar al buen tuntún y aquel capaz de juzgar con conocimiento y criterio, el que sabe tomar la decisión correcta, es el crítico (“κριτικός”, “capaz de juzgar”).

Etimológicamente al menos, crisis es todo lo contrario a aceptar un destino inevitable. El tiempo de la crisis es el de la decisión, la inteligencia y la valentía. Ante una crisis social o política, la decisión sobre el camino a tomar depende de quien tenga el poder y la capacidad de convencer a los demás. (tomado de: https://patiodefilosofos.wordpress.com)

Para Wikipedia: es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.

Las crisis pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, militar, etc. También puede ser la definición de un hecho medioambiental de gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto. De una manera menos propia, se refieren con el nombre de crisis las emergencias o las épocas de dificultades de la crisis.

Para http://definicion.de/crisis/#ixzz49xr6cBUQ, desde un punto de vista psicológico, las crisis son tan comunes como necesarias para el desarrollo de una persona, y no siempre se trata de cuestiones negativas o tan evidentes como las expuestas en los párrafos anteriores. Cualquier obstáculo que se nos presente en la vida, por pequeño e insignificante que parezca a simple vista, representa un desafío que, de ser resuelto y superado, nos llevará a una nueva etapa en el espiral de nuestro crecimiento.

Frank Pittman habla de Cuatro Categorías de Crisis, las cuales están basadas en la naturaleza de la tensión, se presentan 3 de ellas:
1.  Crisis Circunstanciales: Son accidentales, desgracias inesperadas, apoyadas en un factor ambiental. Presentan un estrés manifiesto, imprevisible y surge de fuerzas externas, ajenas al individuo y a la familia. Slaikeu hace la siguiente lista de categorías de crisis circunstanciales
Enfermedades físicas y lesiones:
Cirugía, pérdida de un miembro del cuerpo, enfermedad que amenaza la vida, incapacidad física
Muerte inesperada:
Accidentes fatales, enfermedades mortales, homicidio, suicidio
Crímenes:
Asalto (robo, violación); violencia doméstica (niño y/o cónyuge maltratado/abuso; encarcelamiento/libertad de delincuentes
Desastres naturales y provocados por el hombre
Incendio, inundación, tornado, huracán, accidente nuclear, desastre aéreo
Guerra y hechos relacionados:
Invasión u otra acción militar, toma de rehenes, prisioneros de guerra, [terrorismo]
Familia y economía
Contrariedades económicas (inflación, desempleo), migración/reubicación, separación, divorcio 
2.  Crisis de Desarrollo: Pueden surgir a raíz de factores biológicos y sociales, más que de la estructura familiar. Los eventos precipitantes de este tipo de crisis tienen que ver con los procesos de maduración.  Por lo tanto, tienen el potencial de trasladar al individuo y a la familia a otro nivel de madurez y funcionamiento.  Evolucionar como familia es natural, y también es natural que haya resistencia a adaptarse a las nuevas etapas.  Son normales, universales y por ende, previsibles. Las crisis de desarrollo habituales abarcan el matrimonio, el nacimiento de hijos, el comienzo de la edad escolar, la pubertad, la independencia de los hijos y su posterior abandono del hogar, el envejecimiento, la jubilación, la decadencia y la muerte de los padres.
3.  Crisis Estructurales: Son aquellas crisis concurrentes en las que se exacerban de manera regular determinadas fuerzas, Brotan de las tensiones ocultas que no se han resuelto y que están subyacentes. Se producen como un intento para evitar el cambio.  La crisis sería como esos terremotos que surgen periódicamente, producto de fuerzas internas profundas.

Otros tipos de crisis:
·       Crisis económica o Crisis financiera: Es la fase más depresiva de la evolución de un proceso económico recesivo. Por recesión se entiende el movimiento cíclico descendente. La crisis económica afecta en mayor o menor grado a todas las personas, incluyendo a las personas que inicialmente tienen una buena posición económica. Con la crisis económica muchas personas se quedan desempleadas, debido a que los empresarios no soportan el pago de los insumos conjuntamente con el pago de los salarios a los trabajadores de toda la plantilla.
·       Crisis política: se designa como una coyuntura compleja en el marco del proceso político. Como tal, una crisis política es un proceso donde se altera o rompe el normal funcionamiento del sistema político y de las relaciones entre los actores políticos y sociales que lo componen, produciendo, durante un determinado periodo de tiempo, momentos de incertidumbre e inestabilidad institucional, hasta producirse el reacomodo del sistema a las nuevas condiciones. Una crisis política es básicamente una crisis de legitimidad, siendo que la política es la institución de representatividad por excelencia de una sociedad, donde se ven reflejados sus valores e intereses. El descontento, la desconfianza, la desaprobación o el desconocimiento de los representantes políticos, así como las tensiones, disfunciones y contradicciones que en el seno de la sociedad se han ido acumulando, son algunos de los primeros indicios que una crisis política se avecina.
·       Crisis sanitaria: Una crisis sanitaria o de salud pública es una situación de alarma o complicada del sistema sanitario que afecta a una o varias zonas geográficas, desde una localidad concreta hasta abarcar a todo el planeta. Suelen originar pérdidas en salud, vidas y dinero, pero a veces, se aprovechan maliciosamente con beneficios políticos o industriales. Su gravedad se suele medir por el número de personas afectadas, por su extensión geográfica, o por la morbilidad o mortalidad del proceso patógeno que lo origina
·       Crisis social: La crisis social tiene que ver directamente con la existencia de la gente cada día más pobre, cada día con menos esperanzas. Gente que no consigue comida, ni trabajo, ni vivienda, ni salud, ni transporte, ni educación, ni recreación, ni jubilación. El principio básico de igualdad de oportunidades sobre las que debe fundarse una sociedad democrática y de justicia no puede materializarse si el estado no actúa para ayudar y proteger para que la gente, con su propio esfuerzo, pueda salir de la pobreza de forma definitiva, porque solo así se logra promover y respetar la dignidad de cada persona.
·       Crisis emocional: es un estado temporal de trastorno y desorganización emocional, caracterizado por la incapacidad del individuo para enfrentar una situación particular y obtener un resultado positivo o dar alguna solución al problema. Los sucesos precipitantes son universalmente impactantes, de modo que casi siempre son capaces de precipitar una crisis: desde la muerte del cónyuge, la separación marital, la muerte súbita de un familiar cercano, lesiones personales o una enfermedad grave, un fracaso económico, un secuestro; hasta la jubilación, un embarazo, cambio de trabajo o de residencia, pueden generar situaciones de crisis.

La angustia sicológica producida por circunstancias que impactan la cotidianidad del ciudadano, tales como:
Ø  La alarmante disminución del poder adquisitivo del salario, derivado de la incontrolada inflación.
Ø  El desabastecimiento de alimentos y otros artículos de primera necesidad, aunado a la excesiva cantidad de horas dedicadas a hacer colas para intentar conseguirlos.
Ø  El deterioro del sistema de salud y la grave escasez de medicinas e insumos médicos necesarios para atender las enfermedades y sus emergencias.
Ø  La agudización de la polarización y el daño a la convivencia.
Ø  El aumento de la criminalidad, la violencia social, judicial y policial; la corrupción y la impunidad;
Ø  El ambiente de constante crispación en la confrontación política y la escalada de los discursos violentos, y
Ø  La censura en sus diferentes expresiones, la delación, la persecución y criminalización de ciudadanos y organizaciones cuando, apegados a la Constitución, ejercen su derecho a la protesta pacífica.
Está incidiendo directa y negativamente en la salud física y psicológica de los ciudadanos, generando angustia, miedo, ansiedad, depresión, indignación, enfermedades psicosomáticas, inseguridad ante el futuro, agresividad, desesperanza, apatía, repliegue individual y reducción de actividades en espacios compartidos. Estas son algunas de las expresiones individuales, familiares y colectivas de la población venezolana ante la incertidumbre y anomia generadas por una crisis socio-económica y política que sigue agravándose, en un ambiente de inestabilidad y conflictividad crecientes.

La Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV) con la finalidad de contribuir en el manejo de la actual situación país por parte de los habitantes de Venezuela, ha colocado a disposición de todos el: “Decálogo de recomendaciones para los tiempos que vivimos”, preparado por la Red de Apoyo Psicólogico de la Universidad Central de Venezuela y la Federación de Psicólogos de Venezuela. Es un material gremial al que he llamado en este post: “10 conductas positivas para contrarrestar la crisis en Venezuela”, con el fin de hacerlo más accesible:
1.      Evite seguir el juego a políticos o líderes que acepten, utilicen o aprueben lenguaje o actos violentos. Ejerza su derecho a expresarse sin causar daño a otros, ni a la planta física, ni al ambiente.
2.      Reduzca su exposición a programas de TV, prensa o mensajes electrónicos que contribuyan a la confrontación violenta, o la propicien en contenido o intención.
3.      Privilegie los aspectos positivos que caracterizan nuestra identidad como venezolanos, en las relaciones con las otras personas: la solidaridad, el respeto, la hospitalidad, el buen humor, la generosidad, la tolerancia, entre otros.
4.      Preserve o rescate sus espacios de intercambio más cercanos: familia, amigos, compañeros de estudio o trabajo, vecinos. No permita que las diferencias políticas lesionen sus vínculos o quebranten sus afectos.
5.      Rescate la reflexión crítica como individuo y no se permita solidaridades automáticas, emocionales, u obedientes no deliberantes.
6.      Respete la diversidad, la opinión de los otros, la pluralidad, y acepte que siendo distintos podemos funcionar en convivencia. Ser tolerante no implica estar de acuerdo ni ser débiles, sino permitirnos convivir en respeto aunque no siempre pensemos o sintamos igual.
7.      Impida hacer de la política su único o principal tema de conversación. No la descalifique, pero no la privilegie.
8.      Renuncie a los odios y discrimine la información que recibe.
9.      Proteja de esta confrontación a las próximas generaciones. Procúrese espacios y momentos libres de temas políticos por el bien de los suyos y de Usted mismo.
10.  Sea cuidadoso con los temas que conversa con otros adultos, en presencia de niños; no menosprecie su capacidad de compresión. En general, trate de mantener a los niños fuera de la diatriba política.

jueves, 7 de abril de 2016

VENEZUELA. UNA VISION SUBJETIVA DESDE LA OBJETIVIDAD


Vivimos momentos difíciles y atravesamos por circunstancias que muchos no habíamos soñado y que otros con su voto, apostaron a que jamás se sucederían, sin embargo la realidad que nos circunda se ha encargado de quitarnos la venda a muchos.

Se ha sembrado odio y división por parte de radicales que existen dentro de todas las culturas y tendencias políticas o religiosas que conviven dentro de nuestra sociedad. El país tiene varias caras dependiendo de quien lo lea y las intenciones de esa lectura.

La irracionalidad comienza a posesionarse del venezolano cansado, hastiado y ya hasta impotente de hacerle frente a la tristeza, la desesperanza, el cansancio y las ilusiones y promesas incumplidas. No estamos en momentos para líderes mesiánicos ni profetas, ya sean del desastre o de las soluciones mágicas, tampoco para adivinos encargados de sembrar falsas esperanzas. Esto le ha hecho mucho daño al país, cualquiera sea la tendencia o la acera dónde uno se ubique. Le ha hecho daño tanto a los seguidores del oficialismo como de la oposición. Todos quieren una salida pacífica, indolora y rápida, pero todos siguen aferrados a sus creencias.

Pareciera que quienes lideran las tendencias políticas gobernantes se les olvidó la racionalidad y la capacidad de negociación y manejo de conflictos, se toman decisiones que lejos de producir acercamientos necesarios producen alejamientos obligados y esto es también consecuencia de la lucha de poderes que hoy vivimos. Unos aferrados y utilizando a los otros poderes sin importar las violaciones que se produzcan a nuestra carta magna y otros, los que representan al pueblo, elegidos en sufragios populares validados por el CNE y los observadores internacionales, tratando de rescatar la institucionalidad y la gobernabilidad pero luchando contra factores internos que quieren circular por el canal rápido y a exceso de velocidad y contra los que fueron seleccionados a dedo fuera de los lapsos constitucionales y sin credenciales visibles ni creíbles.

Frente a esta triste e incomprensible realidad, se encuentra el verdadero protagonista del hecho democrático llamado popularmente “el soberano”, domado en su bravía y diezmado en sus derechos, que le han sido arrebatados por la fuerza y la represión brutal a la que ha sido sometido, lo cual en consecuencia ha traído rabia, impotencia, dolor, sed de venganza, intolerancia y otros sentimientos negativos que se vienen incubando poco a poco, producto de la falta de soluciones y de respuestas efectivas por parte de los entes encargados.

No hay agua y por tanto debemos vivir con las restricciones que se imponen a partir de esa realidad innegable aun cuando se busquen culpables como “el niño”, que la mayoría sabe que ese fenómeno solo se presenta en al área del pacífico y Venezuela queda hacia la ventana atlántica, de allí que deba restringirse el servicio eléctrico con las consecuencias que de ello se derivan. No hay abastecimiento ni de materias primas, ni de alimentos, ni repuestos, medicinas, ferretería, agroquímicos, fertilizantes, semillas, insumos y pare de contar, lo cual ha obligado a un cambio de cultura. Ahora las 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de sueño no existen. Se trabaja lo que se puede, se duerme poco y el descanso se realiza desde horas de la madrugada hasta bien entrada la tarde o noche en una cola para ver que se compra, sin garantías de poderlo adquirir ni siquiera como recompensa por las horas pasadas en esa terrible cola, dónde atracan, matan, paren las embarazadas primerizas o no, se producen infartos y ¿porque no? Uno que otro chistecito, pero todo esto no es más que caldo de cultivo que puede llevar a situaciones incontrolables donde se volverán unos contra otros y pelearan los hermanos, porque va a ser más poderoso el espíritu de supervivencia que los valores humanos y el cumplimiento de unas leyes que no obedecen a la realidad que se está viviendo.

Ya vemos linchamientos producto de la impotencia que se siente frente al gran problema de falta de seguridad y de políticas públicas efectivas que puedan atacar con fuerza y dedicación este flagelo. Tomar la justicia en nuestras propias manos no nos va a dejar nada bueno. No nos va a revivir a los deudos ni nos va a devolver lo que nos haya sido despojado o robado, pero es que algunos ya tiene la necesidad del desahogo. Son muchos años conteniendo esos sentimientos negativos y la respiración para no arremeter contra nuestros semejantes y cometer atrocidades. No hablemos ni toquemos el punto de los saqueos, ya esto se ha convertido en cotidianidad.

Nuestra Fuerza Armada, otrora admirada y respetada, hoy forma parte del escenario político polarizado y entra en la diatriba con el temor que eso genera a gran parte de la población, aun cuando la mayoría de sus miembros son congéneres iguales a nosotros, viviendo y padeciendo las mismas calamidades, pero además en muchos casos odiados y rechazados.

Sin embargo frente a esta espeluznante realidad, todavía queda optimismo aunque muchos, amigos y/o familiares inclusive no entiendan porque somos optimistas. Sigo soñando con una Venezuela distinta y sigo trabajando desde mi lugar en la sociedad por alcanzarlo. Con tristeza propia y en ocasiones ajena, veo algunos amigos y hasta compañeros de aventuras laborales con la tristeza propia y la desazón de quienes no avizoran soluciones y me confieso a mí mismo que eso es el reflejo del fracaso del modelo educativo. No hemos podido o no hemos sabido formar al hombre para afrontar de manera decidida y exitosa, los episodios negativos a los cuales debemos enfrentarnos. Veo compañeros de la aventura académica que llevamos a cabo, hablar de resiliencia, pero no los veo practicarla, lo cual me produce una tristeza profunda.

Este submarino aún no ha tocado fondo, debe seguir descendiendo más para luego emerger con todo el ímpetu del impulso tomado en las profundidades, pero para muchos, incluidos algunos líderes políticos la urgencia se está privilegiando sobre la importancia y el proyecto de país. Ninguna recuperación es milagrosa, muchas veces la salida del quirófano produce más dolor que la operación en sí, pero hay gente que de manera irresponsable sigue ofreciendo soluciones mágicas y peor aún, quedan letrados que están comprando ese discurso y cuando esto sucede y no se ven soluciones, se producen las frustraciones, los desencantos y con ellos la incredulidad sobre los actores que intentan soluciones y recuperación.

La susceptibilidad está a flor de piel y algunas personas y en ocasiones nuestros propios compañeros de labor, piensan que cuando hablamos en términos de optimismo nos estamos burlando y nada más lejos de la realidad, pero esto es lo que sucede cuando la contradicción informativa nos bombardea y no hallamos en quién creer.

Indudablemente cada vez debemos ser más cuidadosos en nuestro hablar, estamos conscientes de la relatividad de la verdad y jamás intentamos imponer criterios o puntos de vistas. Nada más agradable que una discusión que abarque distintos tópicos con gente inteligente y sin dogmas. La apertura ideológica es algo que corresponde a mis tesoros y mis riquezas, que no son materiales sino intangibles, amigos, libertad de opinión, puntos de vistas contrastantes y sobre todo el respeto al humano.

Sigo viendo a Venezuela como el país de las oportunidades y como alguien dijo alguna vez: “el país que Dios le encargó a Walt Disney”, sigo apostando a estos maravillosos paisajes y escenarios, sigo creyendo en el venezolano y sobre todo en el que lucha por labrarse un mejor futuro. Respeto al que emigra, no soy juez natural de nadie y sigo en mi terruño, recorriendo buena parte de la geografía nacional para llevar el sueño y la ilusión de la educación y de un mejor futuro.

No va a ser fácil y son muchos los obstáculos que se deben sortear, todos los días nos encomendamos al creador y le pedimos por la salud, la familia, los amigos y porque nos permita regresar vivos y con bien a nuestros hogares y todo esto en aras de la Venezuela que soñamos y nos merecemos.

Cada vez escucho con mayor atención y placer, los acordes en distintas versiones de esa gran canción llamada Venezuela, escrita por  los españoles Pablo Herrero Ibarz y José Luis Armenteros Sánchez, quienes como hecho curioso no son grandes conocedores de Venezuela. Por confesión de Pablo Herrero: Estuvimos en Caracas antes y durante la grabación viviendo en Las Mercedes. Los fines de semana íbamos a la playa de Higuerote a descansar. Conocimos Maracaibo, Canaima, la sabana y el Caribe. De eso se llenaron nuestros ojos.

Cuando estos españoles se enamoraron de Venezuela y apostaron por ella con la letra de esa fabulosa canción, entonces, ¿Cómo no voy yo a apostar por mi querido país?

miércoles, 23 de marzo de 2016

ADMINISTRACIÓN DEL TIEMPO

 
Hablar del tiempo significa asumir una conversación de profundidad filosófica generadora de cuestionamientos y contradicciones. El tiempo y su conceptualización son difíciles de abordar ya que no hay una concepción única o generalmente aceptada para su estudio.
Del latín tempus, la palabra tiempo se utiliza para nombrar a una magnitud de carácter físico que se emplea para realizar la medición de lo que dura algo que es susceptible de cambio. Cuando una cosa pasa de un estado a otro, y dicho cambio es advertido por un observador, ese periodo puede cuantificarse y medirse como tiempo. (Lee todo en: Definición de tiempo - Qué es, significado y concepto http://definicion.de/tiempo/#ixzz43jqIOsIF)

 Según Michel Henric-Coll, Aristóteles decía que el tiempo no existe, solo es la medición de un cambio que opera en nosotros y nuestro alrededor. El tiempo por tanto existe mientras las cosas cambian. El universo ha estado cambiando mucho antes que el hombre existiera.
Gracias al tiempo, podemos organizar los hechos de manera secuencial. Este orden deja establecido un pasado (aquello que ya sucedió), un presente (lo que está pasando en el momento) y un futuro (aquello que va a pasar próximamente). En este sentido hay que subrayar que el juego que puede llegar a establecerse con esos diferentes tipos de tiempos ha sido el que ha inspirado a varios artes tales como la literatura o incluso el cine. Así, por ejemplo, en el primer ámbito merece la pena subrayarse la existencia de libros como La máquina del tiempo del escritor (H.G. Wells)
Coincido con Juan Carrión en su concepción del tiempo y en su visión temporal del mismo, cuando expresa: Ante la pregunta de ¿Qué es el tiempo? me quedo tan perplejo como San Agustín, cuando decía: “Si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé”. Todos experimentamos lo que es el tiempo, pero realmente no es nada fácil de entender y por supuesto, no es nada sencillo imaginar un mundo sin él, ya que sería un mundo sin presente, sin movimiento, sin reposo… De hecho, para Kant el tiempo es condición necesaria para todo lo que conocemos, un a priori, sin el que nada sería posible. Ser es ser en el tiempo.
Pero, ¿Qué es el tiempo? Podríamos decir que el tiempo es la sucesión de pasado, presente y futuro. Pero lo curioso es que ni el pasado, ni el futuro son… Sólo nos queda el presente, un instante que no deja de dejar de ser y que continuamente desaparece entre dos nadas, sin casi duración.
Pensemos en el presente, lo que hacíamos hace apenas un instante ya es pasado y ya no es, sólo existe como recuerdo. Pero lo fascinante es que el tiempo no deja nunca de fluir, ese es el gran misterio: el presente deja continuamente de ser, sin por eso desaparecer. Es decir, deja de ser, pero sigue siendo. Un flujo eterno, que desaparece en un pequeño instante… imposible de aprehender.
Hablemos del futuro: ¿Qué es el futuro? Nada real, una mera posibilidad que simplemente no es. Podemos ir todo lo rápido que queramos, pero nunca saldremos del presente, ni por supuesto, del tiempo.
Cuanta complejidad para asumir el término tiempo y si a eso le agregamos su aplicación en las actividades humanas, encontraremos algo aún más complejo, ya que el tiempo es el principal enemigo del humano, todos nos quejamos porque no nos alcanza o su paso es demasiado rápido o demasiado lento, inexorable por lo demás.
Sin embargo no nos percatamos que es el bien por así decirlo, más democrático que existe, ya que es el mismo para todos los seres sin distingo de raza, credo, religión, profesión u oficio. 24 horas para todos, divididas en lapsos de 60 minutos y estos a su vez en lapsos de 60 segundos. Nadie tiene menos ni a nadie le corresponde de más. Exactamente igual para todos y ante este indiscutible hecho surge entones la pregunta: ¿Por qué a algunos les alcanza o les rinde y a otros no?
Administración del tiempo es la respuesta y frente a ella, no todos estamos preparados, ya sea porque no hemos sido educados en esta materia o porque nuestras concepciones culturales son distintas. En esta época post, postmoderna, la concepción del tiempo y su aplicabilidad varían según la formación recibida y la cultura desarrollada.
La prisa por vivir, propia de nuestra época, está influenciada por distintos factores, entre otros, la tecnología y su velocidad de desarrollo de nuevos productos que conlleva a la variación de la concepción de la velocidad de la vida que teníamos o que tenemos. Son tantos los desarrollos que se producen en este campo o por su aplicabilidad, que necesitamos vivirlos todos y de allí la prisa que le imprimimos a nuestro accionar cotidiano, la más de las veces, sin las pausas requeridas para poder apreciar la belleza de las cosas, las personas o la naturaleza.
Tomado de wikibooks: En vista que no podemos incrementar la cantidad de tiempo que recibimos, la calidad del tiempo se convierte en la única variable. Tu tiempo es tuyo y no pertenece a nadie más. Sólo tú puedes mejorar la calidad de tu tiempo. En última instancia, usas tu tiempo como lo deseas. La forma como usas tu tiempo define quién eres, más aún que lo que dices, lo que vistes, los amigos que eliges, lo que piensas. Mucha gente dice algo y hace lo contrario, por ejemplo: mucha gente dice darle importancia a ser productivo y sin embargo invierte muy poco tiempo en organizarse y en encontrar maneras de ser más enfocado y eficiente. Tu compromiso para administrar tu tiempo es realmente un compromiso contigo mismo y con lo que es importante.
Un aprovechamiento adecuado del tiempo permite disfrutar del trabajo y su descanso. La autodisciplina significa fuerza de voluntad para hacer las cosas que deben hacerse antes que las que queremos hacer porque nos son más fáciles o agradables. Enfrentarnos a los asuntos en vez de posponerlos, nos dará más tiempo para hacer las cosas. Puesto que es nuestro tiempo lo que estamos gastando, somos nosotros quienes debemos dominarlo, y no dejar que él nos domine. Y nadie podrá dominar su propio tiempo mientras no esté primero dispuesto a dominarse a sí mismo.
El uso de nuestro tiempo es el resultado de cientos de pequeñas y grandes elecciones cada día, cada hora y aún cada minuto. Cada semana, contamos con cientos de horas. ¿Cómo utilizamos dichas horas? Todos podemos beneficiarnos del uso del tiempo. Debemos analizar objetivamente el uso que le damos a nuestro tiempo. Manejar nuestro tiempo nos obligará a ser explícitos en cuanto al valor que le damos a nuestra vida personal y profesional, y nos permitirá dirigir nuestros esfuerzos en concordancia. Controlar nuestro tiempo nos ayudará a mantener el equilibrio entre las múltiples presiones bajo las cuales estamos sometidos, facilitándonos entonces el logro de nuestros objetivos, evitando el estrés y el cansancio.
El líder primero es líder de su propia vida. Para liderar a otros primero se necesita crecer en el liderazgo de sí mismo: liderazgo intrapersonal. La perspectiva ancestral de los Proverbios del rey Salomón trae sabiduría al respecto al referir que mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea del espíritu que el que toma una ciudad. Resultaría paradójico ver a un líder pretendiendo liderar a otros, inspirar a otros, guiar las vidas de otras personas, manejar el negocio de otro, encaminar a sus seguidores hacia una visión organizacional, si él no es el dueño de sí mismo, si no es capaz de manejar y dirigir adecuadamente sus emociones, si no está a cargo y se ha hecho responsable de su propia vida, si no tiene su propia definición de visión y proyecto de vida. En tales condiciones, ¿cómo podrá liderar a otros?
Los líderes necesitan, pues, aprender a guiarse y gestionarse primero a sí mismo antes de liderar a otros, lo cual implica aprender a administrar su tiempo, sus prioridades y sus propósitos. Por sobre todos los consejos para mejorar su tiempo, siga al menos este: coloque en un papel muy visible (en su teléfono, computador, etc) con lo siguiente escrito bien grande: LO QUE ESTOY HACIENDO EN ESTE MOMENTO, ¿ME MUEVE EN DIRECCION HACIA MIS OBJETIVOS?
Algunas características del tiempo:
• Puede ser un enemigo a vencer o un aliado si lo logramos organizar.
• Puede ser un recurso escaso, si no se controla en función de las prioridades que se le asignen a las actividades diarias de los ejecutivos.
• Puede ser un amigo o un enemigo en el logro de los objetivos y metas que se planteen.
• No se puede comprar.
• No se puede atrapar, detener o regresar.
• Es lo más valioso que tiene los individuos, por lo que hay que utilizarlo con el máximo grado de efectividad.
• Se dice que nadie tiene suficiente tiempo, sin embargo todo el mundo tiene todo el tiempo que hay. Esta es la gran paradoja del tiempo.

Los ladrones del tiempo:
Según Francisco Sáez, hay muchas personas y cosas que nos hacen perder el tiempo, pero la mayoría de veces lo hacen con nuestro consentimiento ya que como mínimo, no ponemos demasiado empeño en evitarlos. La razón básica es que no valoramos nuestro tiempo como es debido. El tiempo es oro.
Si dejamos que los ladrones de tiempo campeen a sus anchas por nuestra vida, entraremos en una dinámica muy negativa. Necesitaremos más tiempo para hacer nuestras obligaciones y tendremos que sacarlo de algún sitio, así que no tendremos más remedio que dedicar menos tiempo a lo que nos gusta, a nuestra familia, amigos y aficiones y eso no es nada bueno.
Algunos de estos ladrones vienen del exterior y otros los generamos nosotros mismos. Algunos son evidentes y otros pasan inadvertidos, nos quitan unos minutos cada vez y al final de la semana suman horas. En cualquier caso, aquí se presenta una lista de los más importantes. Conocerlos y detectarlos es el primer paso para erradicarlos:
1. Desorganización personal. Si no te organizas, perderás infinidad de tiempo decidiendo qué es lo siguiente que vas a hacer y cómo. Organízate con eficacia. Dedica todos los días un pequeño rato a organizar tus cosas y ganarás mucho tiempo después. Planifica, agrupa tareas parecidas dentro de un mismo contexto y prepara un plan diario de acción. Establece prioridades
2. Objetivos confusos. Si no tienes claros tus objetivos, no podrás definir el trabajo a realizar ni planificarlo adecuadamente. Además, las prioridades cambiarán constantemente y generarán conflictos. Define claramente tus objetivos a corto, medio y largo plazo y hazlo periódicamente. Separa lo importante de lo urgente y no permitas que esto “mate” tu planificación.
3. No tomar decisiones. Esperar a tener toda la información necesaria para tomar una decisión puede provocar una crisis o que desperdicies una oportunidad. Toma las decisiones cuanto antes. En ocasiones será más eficiente decidir sin suficiente información. Las indefiniciones sólo generan más confusión.
4. No saber decir NO. Aceptar peticiones que no te aportan nada te hará perder muchísimo tiempo. Busca ayuda al respecto para aprender a decir NO.
5. Incapacidad de delegar. Si no delegas adecuadamente, terminarás haciendo cosas que otros pueden hacer mejor, más rápidamente y a menor costo.
6. Falta de concentración. Evidentemente, el trabajo excesivo, la fatiga, el estrés y otros factores pueden pasar factura.
7. Mala comunicación. Cuando aceptes un trabajo o delegues una tarea, debe haber una comunicación clara. Transmite las necesidades con claridad y asegúrate que el mensaje ha llegado correctamente. Escucha con atención. Si se hace mal el trabajo, habrá que modificarlo o rehacerlo y eso supondrá romper tu actual planificación y entrar en estado de emergencia con los costos asociados al reproceso.
8. Aplazar tareas. Si, de forma habitual, dejas para otro momento las tareas que menos te gustan, éstas terminarán volviendo con un efecto destructivo sobre tu organización personal provocando el ya mencionado estado de emergencia. Hazlas cuanto antes y evitarás el estrés y la culpabilidad que se genera al aplazarlas.
9. Interrupciones. Además del tiempo que te quita una interrupción en sí misma, se necesitan una media de 15 minutos para recuperar la concentración perdida. Si tienes visitas inesperadas, pide disculpas e intenta posponerlas a un momento más adecuado. Corta de forma educada y firme a los visitantes indeseados (siempre los hay). Igualmente, con cortesía, corta las conversaciones telefónicas innecesarias. Desconecta el móvil en los momentos que necesites máxima concentración. Si recibes muchas visitas improductivas, ordena el retiro de las sillas de visitantes y verás que las visitas se acortan a 5 minutos o menos.
10. Correo, redes sociales y mensajería instantánea. Pueden ser otra clase de interrupciones. Si los tienes abiertos, recibirás notificaciones, irás a verlas y querrás contestar. Ciérralo todo y planifica de 2 a 4 momentos al día en los cuales entrar, vaciar la bandeja de entrada y dejar todo en orden. Elimina los correos que no necesites.
11. Reuniones. Suelen hacer perder mucho tiempo, con el agravante que afectan a mucha gente. Si 8 personas pierden 30 minutos en una reunión, son 4 horas de trabajo perdidas. En primer lugar, siempre hay que evaluar la necesidad de la reunión y convocar sólo a las personas implicadas. Se deben preparar correctamente de antemano, definiendo los temas a tratar y estableciendo un tiempo máximo. Existen textos para aprender a realizar reuniones efectivas.
12. Crisis o estados de emergencia. Son la locura. Todo se va al garete. La mayoría de ellas son consecuencia de algo que se hizo mal o no se hizo. Hay que prevenirlas en la medida de lo posible. ¿Cómo? Definiendo claramente objetivos y tareas, organizando, planificando, tomando decisiones, comunicando con claridad, diciendo NO a lo innecesario, delegando correctamente, eliminando interrupciones… no permitiendo que te roben tu tiempo.
La administración del tiempo se debe conceptuar como una manera de ser y una forma de vivir. Hoy, se puede considerar al tiempo como uno de los recursos más importantes y críticos de la Gerencia post, postmoderna.
Principios básicos para administrar con eficiencia el tiempo según Jack Fleitman:
•Una lista de las actividades de una semana completa, tomada con incrementos de 15 minutos cada una, facilita la utilización efectiva del tiempo.
•Una técnica recomendable para administrar mejor el tiempo, es utilizar los últimos 20 minutos de labores, en planificar el día siguiente.
•El tiempo del Gerente rara vez se utiliza exactamente como él lo planifica, por lo que se debe procurar, dentro de lo posible, respetar las actividades y compromisos establecidos.
•Los resultados más efectivos se logran teniendo objetivos y programas planificados, más que por la pura casualidad.
•El tiempo disponible debe ser asignado a tareas en orden de prioridad, o sea que los ejecutivos deben utilizar su tiempo en relación a la importancia de sus actividades.
•Establecer un determinado tiempo o fechas límites para cumplir con los compromisos de los ejecutivos, ayuda al resto del grupo de trabajo a sobreponerse a la indecisión y a la tardanza.
•Evitar perder de vista los objetivos o los resultados esperados y concentrar los esfuerzos en cada actividad.
•No confundir movimientos con realizaciones y actividades o acciones con resultados.
•El tiempo utilizado en dar respuesta a problemas que surgen debe ser realista y limitado a las necesidades de cada situación en particular, ignorando aquellos problemas que tienden a resolverse por sí mismos lo que puede ahorrar mucho tiempo.
•Posponer o aplazar la toma de decisiones puede convertirse en hábito que desperdicia tiempo, se pierden las oportunidades y aumenta la presión de las fechas límite establecidas.
•Las actividades de rutina de bajo valor para el logro de los objetivos generales deben ser delegadas o eliminadas hasta donde sea posible.
•Las actividades similares se deben agrupar para eliminar la repetición de acciones y reducir las interrupciones a un mínimo como contestar o hacer llamadas telefónicas.
•Mantener a la vista la agenda del día facilita el administrar correctamente el tiempo.
•El registro de cómo se piensa utilizar el tiempo en el día, en la semana o en el mes debe ser detallado, ya que omitir detalles es tan perjudicial para los objetivos del registro del tiempo, como confiar en la memoria o establecer metas irreales.